La agenda

Agosto,

Hoy quiero remontarme al 22 de Julio.

Domingo. Era domingo. Parecía un domingo cualquiera, pero no lo fue. Y fuimos conscientes los dos desde que nos dijimos ”Buenos días…” Con mas frialdad de la habitual.

Ella entraba al turno y su compañero, se había quedado dormido por lo que volvía a irse para su sección habitual de trabajo, ya que ese dia, en el horario, estaba como apoyo en la marca propia y ella, era de firmas.

Miedo. Ese miedo a que todo salga mal, a no ser correspondido.

El día avanzaba y ella, tan a lo suyo aparentemente, le buscaba constantemente con la mirada porque el, tan temeroso, evitaba pasar por la sección constantemente como lo llevaba haciendo habitualmente a propósito para cruzarse con ella.

Me evitaba. Le invadía el miedo.

No quedo mas remedio que cruzar palabra. Necesitaba usar el ordenador de la sección, con lo que, yo, clasificando alarmas por orden directa de mi superior junto con otra compañera, me encontraba en la caja haciendo tal labor pendiente a la par de si algún cliente necesitaba mi atención.

Entablamos conversación y, nos empezamos a poner nerviosos. Mas de lo habitual. Y su color de piel aumentaba de grados. Fingimos por un momento que era el reflejo de las luces, Pero era el miedo, y sobre todo la vergüenza.

”Tengo un regalo para ti, pero para que te lo de, pende de un hilo como te portes” Dijo ella.

Él, empezó a sonreir de oreja a oreja, y curioso, a la media hora, aparecía preguntando por su regalo.

Con la excusa de que su compañero se durmió, arranco un trozo de papel de la impresora del ticket y escribió su numero de teléfono. Con una nota adicional: ”Por si algún día me pasa lo que a …”

Se lo dio, decidida. Él, lo abrió y sonreía tanto que no le cabía en los labios tal felicidad.

Le salía de dentro del alma. Su mirada se iluminó y me dijo entusiasmado… ”Ahora te traigo yo mi  regalo”.

Una agenda. Una agenda preciosa, con un  dibujo muy particular y con lo mas importante, el primer paso. Abriéndome las puertas de su vida de par en par y… haciendo cada día de los que han pasado desde entonces.. un recuerdo eterno e inolvidable.

Y la verdad es que, lo mejor llega siempre sin buscarlo.

Y otra verdad es que, cuando un pingüino encuentra a su pareja, permanecen juntos toda la vida…

Y yo ya he encontrado a mi pingüino.

Y la ultima verdad del dia es… que no hay nada mas maravilloso que recibas sin pedir, que te amen de corazón y que por una vez en la vida sientas que.. eres plenamente feliz.

Buenas Noches Mundo,

Buenas noches Madrid.

A 1 de Agosto de 2018.

 

 

 

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